Las calderas son los electrodomésticos por excelencia para ahorrar en energía de calefacción para la vivienda, así como para la generación de agua caliente sanitaria (ACS). Podemos encontrar una gran cantidad de calderas, dependiendo de su funcionamiento, como son las calderas de gas o las calderas de biomasa. En este artículo te explicamos cuáles son los diferentes tipos de calderas, sus características y cómo funcionan. Así mismo, nuestro equipo de servicio técnico especializado analizará qué tipo de caldera es más eficiente a fecha de hoy. ¡Sigue leyendo para más información!

Tipos de calderas: características y funcionamiento

Hay muchos tipos de calderas, aunque no todas se adaptan y funcionan adecuadamente en un mismo espacio. La elección de una caldera depende de lo que estemos buscando y de los recursos que queramos aprovechar, así como del presupuesto disponible. Debes tener en cuenta que en la mayoría de las calderas la energía se produce a través de la combustión de diferentes combustibles —como es el gas, el gasoil, la leña e incluso el propio vapor de agua—, a excepción de las eléctricas, que funcionan conectadas a la red general. Te explicamos cuáles son los diferentes tipos de calderas y sus características.

Calderas de gas

Las calderas de gas son las más populares a fecha de hoy. Estas utilizan gas natural o gas GLP (como el gas butano). Las calderas de gas más modernas son fabricadas para expulsar una menor cantidad de CO2 al planeta, de manera que resultan más respetuosas con el medio ambiente. Estas calderas están indicadas para cualquier tipo de hogar, ya que se adaptan a todas las necesidades. Así pues, en función de la potencia que necesitemos podemos encontrar dos tipos de calderas. Estas son:

  • Calderas de gas murales: Se trata de las calderas que pueden instalarse en la pared, lo que ayuda a minimizar el espacio y a facilitar su instalación en cualquier vivienda. Estas son exclusivamente de gas —a excepción de las eléctricas—, ya que no están disponibles en otros tipos de calderas. Su tamaño y peso es más reducido, así como su potencia. Estas pueden llegar a un máximo de 40 kW de energía térmica.
  • Calderas de gas de pie: Son calderas de mayores dimensiones y potencia. Estas están disponibles tanto para los modelos de gas, como para las que funcionan con otros combustibles. Su potencia puede variar en función del uso, por lo general en las viviendas puede alcanzar hasta los 55 kW, aunque también podemos encontrar calderas de 70 a 80 kW y calderas de elevada potencia térmica de uso industrial que superan los 1.000 kW. En la actualidad, las calderas de pie para viviendas son fabricadas con modelos más estéticos que pueden integrarse perfectamente en cualquier cocina.

Calderas de gasoil

La caldera de gasoil, al igual que la anterior, sirve para la calefacción de la vivienda, así como para producir agua caliente sanitaria. Estas calderas utilizan el gasoil como combustible fósil, concretamente el gasóleo C —este es el gasoil más económico y con más parafina, a diferencia de los del tipo A y B empleados en el transporte—. Estas calderas son una de las opciones más recomendadas y más utilizadas como alternativa a la de gas, sobre todo cuando la zona no está habilitada para llevar a cabo la instalación de este combustible. Una de las características más destacadas de las calderas de gasoil es que los últimos modelos resultan mucho más respetuosos con el medio ambiente. Estas están disponibles, también, en varias potencias —tanto para uso particular, así como para uso compartido o para uso industrial—.

Calderas de biomasa: calderas de pellets y calderas de leña

Cuando hablamos de las calderas de biomasa, nos referimos a aquellas que utilizan compuestos orgánicos para funcionar. Concretamente, a través de la combustión de los mismos. Ejemplo de ellos son las calderas de pellets y las calderas de leña, pero también las que aprovechan otros compuestos como las cáscaras o pieles de frutos secos y los huesos de aceitunas. Se trata del tipo de caldera más ecológica que existe ya que los combustibles fósiles son biodegradables. La caldera de pellets o caldera de leña quema los primeros combustibles encendiendo una resistencia. Esto hace que se enciendan el resto. El calentamiento del agua se realiza mediante la recuperación del calor residual de los gases que se generan con la combustión de estos compuestos orgánicos.

Caldera eléctrica

La caldera eléctrica, por último, es la que funciona mediante electricidad. Por lo general, esta suele ser de uso mural y se diferencia del termo en que su función es también la de proporcionar calefacción al hogar. Las mismas pueden servir tanto para calentar el agua de los radiadores, así como para el suelo radiante. Estas requieren de una potencia eléctrica superior a la de la mayoría de los electrodomésticos de una vivienda. Por tanto, su consumo energético es superior a la del gas, por eso es importante tener en cuenta las necesidades de cada uno para decantarse por un modelo y otro —sobre todo, cuando la instalación de gas no llega al hogar—. Podemos encontrar varios tipos de calderas eléctricas —dependiendo del tipo de instalación eléctrica que se tenga—. Estas son las calderas eléctricas monofásicas —entre 220 y 230 voltios— y las trifásica —en torno a los 400 voltios—.

¿Qué tipo de caldera es más eficiente?

Ya hemos visto cuáles son los principales modelos de calderas que podemos encontrar en el mercado. Ahora, respondemos a qué tipo de caldera es más eficiente y por qué. Ten en cuenta que, aparte de los tipos de calderas explicados, hay modelos que pueden variar dependiendo de su funcionamiento. Es decir, si son calderas de condensación, calderas estancas o calderas atmosféricas. Te lo explicamos:

  • Calderas atmosféricas: Utilizan el oxígeno del lugar donde están instaladas para realizar la combustión, por lo que precisan de ciertas condiciones de ventilación. Desde al año 2010 la instalación de estas calderas está prohibida.
  • Calderas estancas: Esta cuentan con una cámara cerrada en la cual se realiza la combustión. El oxígeno lo obtienen del exterior a través de una tubería.
  • Calderas de condensación: Las calderas de condensación son calderas del tipo estancas que cuentan con un sistema de reaprovechamiento del calor latente en el humo.

Las calderas de condensación son los modelos más eficientes que existen —independientemente de que sean de gas, de gasoil de biomasa—. Su sistema de reaprovechamiento permite obtener un rendimiento entre el 20% y el 30% superior a la del resto. Nuestra recomendación es que siempre que sea posible, optes por calderas de gas de condensación. Estas son las más eficientes ya que permiten ahorrar más de un 30% en comparación con el resto de calderas y las emisiones de NOx y CO2 son inferiores a las de diésel. Ahora bien, si buscas un consumo menos eficiente, pero más ecológico, entonces la opción más recomendada para ti es la caldera de biomasa.