Cuando se tiene un negocio es fundamental buscar soluciones para poder ahorrar y conseguir que las ganancias sean superiores a las pérdidas. Acudir a asesores o intercambiar servicios es una de las prácticas más habituales en lo referente a la actividad comercial, ahora bien, también es posible economizar gastos de otra manera, como es el caso de los gastos derivados del mantenimiento de tu establecimiento u oficina. En este artículo vamos a centrarnos en este último punto, concretamente en las cuestiones de calefacción de la oficina. Te ofrecemos varios tips que pueden resultarte de gran utilidad para optimizar tu sistema de calefacción en la oficina.

Esto te permitirá ahorrar cada mes en la factura de la luz, pero también hacer un uso más eficiente de la energía —sea del tipo que sea—. ¡Sigue leyendo este artículo para conocer más detalles sobre estos tips para crear un sistema de calefacción más eficiente!

¿Qué calefacción es más eficiente? Elección del sistema más adecuado para optimizar calefacción

Optimizar la calefacción es lo que buscamos cuando queremos reducir los costes mensuales y aprovechar al máximo la energía y, para ello, no hay mejor forma que elegir el sistema de calefacción más adecuado para nuestro hogar. Se trata por tanto de escoger aquel que se adapte mejor a tu espacio, la configuración de tu oficina y a sus características. Estos son varios de los sistemas de calefacción más eficientes que existen en la actualidad:

  • Aires acondicionados inverter: Los aires acondicionados con sistemas inverter son los que más ahorro de energía ofrecen. El sistema inverter permite alterar la velocidad del compresor, lo que ayuda a regularlo —sin llegar a pararse— y a que disminuya la velocidad hasta el mínimo manteniendo la temperatura deseada. Además, los sistemas inverter funcionan reaccionando ante los cambios de temperatura en la estancia de manera automatizada. Como imaginarás, esta funcionalidad permite mejorar el ahorro de manera considerable, evitando las subidas de energía al encenderse y apagarse el aparato. Los aires con este sistema son uno de los tipos de calefacción eléctrica más eficiente que hay.
  • Calderas y radiadores: Las calderas, junto con los radiadores, son una opción excelente para optimizar la calefacción. Estos pueden ser instalados en el sistema de calefacción de la oficina y ser aprovechados durante el invierno. A la hora de comprar una caldera, te recomendamos que optes por una de condensación —estas te permiten ahorrar hasta un 30% más en el consumo de energía—. Además, opta por una caldera inteligente que te permita monitorizar su actividad y controlarla para que resulte todavía más eficiente. Hasta la fecha, las calderas más eficientes que hay son las que funcionan con gas —estas son las más recomendadas para grandes oficinas—.

Alquilar los aparatos de calefacción de la oficina

Si estás empezando o no puedes permitirte llevar a cabo un desembolso suficiente para poder hacer frente a los costes de los aparatos de calefacción de una oficina, también puedes optar por el alquiler de los mismos. En la actualidad existen varias empresas que se dedican a ello. Esto te permitirá ahorrar dinero y disfrutar de los mejores equipos pagando únicamente por ellos cuando sean utilizados.

Placas solares fotovoltaicas y térmicas

Tanto una como otra ofrecen la posibilidad de reducir al máximo el consumo de electricidad y de energía aprovechando la radiación solar. Las placas solares fotovoltaicas son empleadas para la generación de electricidad que puedes destinar a la utilización del sistema de calefacción —lo que volvería la calefacción eléctrica más eficiente, ya que la energía generada es renovable—. En el caso de las placas solares térmicas, estas pueden emplearse para calentar el agua de los radiadores. La inversión inicial de las placas solares es elevada, pero la amortización es rápida y en un máximo de 8 años comenzarás a producir energía a coste cero.

Configurar la temperatura adecuada

Sobre todo, si utilizas un aire acondicionado. Lo mejor es que evites cambiar extremadamente la temperatura del termostato y que la mantengas alrededor de los 19 y 21ºC (en modo calor). Ten en cuenta que subir 1ºC puede suponer un aumento de hasta un 7% del consumo. Lo que debes considerar, en cualquier caso, es que la diferencia de temperatura entre el exterior y el interior no supere nunca el total de 12ºC. Puedes conocer más sobre la configuración de la temperatura del aire acondicionado en las distintas épocas del año aquí.

Configura los dispositivos para que se apaguen y enciendan automáticamente

Te recomendamos que crees programas de encendido y apagado para evitar un consumo eléctrico excesivo y para que la oficina esté aclimatada durante el horario de trabajo. Así mismo, evita aclimatar las habitaciones que no utilices y mantén las puertas cerradas para que se pierda el calor.

Reforzar el aislamiento térmico

Hay algunas instalaciones que no ofrecen un aislamiento térmico suficiente lo que provoca que, aunque se cuente con la calefacción eléctrica más eficiente, no estés logrando la eficiencia y al ahorro que podrías permitirte. Te recomendamos que te fijes en las ventajas, principalmente, y que utilices los cristales adecuados —como la cristalería doble— que ayuda a mantener la temperatura. En el caso del techo —siempre y cuando tu oficina se encuentre en el último piso—, puedes reforzar el aislamiento con obras. Los mejores aislantes térmicos, en este caso, son las tejas de microcemento y el cemento sólido.

No tapar los radiadores

Tapar los radiadores puede venir muy bien para calentar algunas prendas como la chaqueta, la bufanda o los guantes. Sin embargo, esto hará que el radiador tenga que hacer un mayor esfuerzo por mantener la misma temperatura en la que está configurado y, por tanto, en que el consumo de energía sea mayor. Al final es como si tuvieras las ventanas abiertas mientras la calefacción está puesta.

Revisa que no existan fugas

Se trata de mirar si se generan corrientes de aire que estén provocando fugas en la calefacción de la oficina. Fíjate, por ejemplo, en las rejillas, en los bajos de las puertas o en las ventanas. La masilla es muy recomendada para sellar fugas de posibles agujeros, también puedes optar por hacer uso de la silicona o cinta aislante.