La etiqueta energética electrodomésticos vigente usa una escala de A a G, sin las categorías A+, A++ ni A+++ que existían antes. Incluye un código QR que enlaza con EPREL, la base de datos europea donde consultar la ficha técnica completa. Su función es comparar la eficiencia entre modelos en igualdad de condiciones, aunque no sustituye el criterio de un técnico a la hora de instalar o mantener el equipo.
En resumen:
- La escala A a G elimina las categorías intermedias A+, A++ y A+++ para facilitar la comparación real de eficiencia de los electrodomésticos.
- Los métodos de prueba se volvieron más estrictos, haciendo que un modelo viejo con etiqueta A+++ pueda aparecer como clase C o D sin haber perdido eficiencia.
- La etiqueta debe mostrarse junto al precio en ventas online y debe enlazar a la ficha técnica en EPREL, que amplía datos como consumo y garantía.
- La comparación honesta entre modelos requiere verificar si ambos usan el mismo programa de ensayo y consultar su ficha en EPREL, no solo fijarse en la letra.
- La eficiencia real depende del mantenimiento, correcto uso y correcto criterio técnico de instalación, que la etiqueta no puede reflejar.
Tabla de contenidos
- Cómo leer la etiqueta energética: clase, consumo y pictogramas
- Por qué se reescalaron las etiquetas y cómo cambian los ensayos
- Qué electrodomésticos llevan ya la nueva etiqueta y cuándo
- Venta online: qué debe mostrar la tienda antes de que compres
- Cuánto ahorro real cabe esperar y qué lo condiciona
- La opinión técnica: la etiqueta no sustituye una buena instalación
- Cómo buscar en EPREL antes de decidir qué modelo comprar
- Usa la etiqueta como primer filtro, no como veredicto final
- Dónde consultar la normativa y las bases de datos oficiales
- Fuentes
- Preguntas frecuentes
Cómo leer la etiqueta energética: clase, consumo y pictogramas
La franja de color que va del verde oscuro al rojo marca la clase de eficiencia, de la A (más eficiente) a la G (menos eficiente). Esa clase aparece junto a una letra grande y un código de color estandarizado en toda la Unión Europea, así que un frigorífico clase C en España es exactamente igual de eficiente que uno clase C en Alemania.
Debajo de la letra se muestra el consumo energético, expresado en kWh. Aquí conviene fijarse bien en la unidad de medida: en lavadoras y lavavajillas suele indicarse el consumo por cada 100 ciclos, mientras que en frigoríficos y congeladores se expresa en kWh anuales, porque funcionan de forma continua.
Los pictogramas varían según la familia de producto:
- En lavadoras y lavasecadoras: capacidad de carga, consumo de agua y nivel de ruido en decibelios.
- En frigoríficos: volumen útil de refrigeración y congelación por separado.
- En televisores y pantallas: diagonal visible en pulgadas y centímetros.
- En lavavajillas: número de servicios y duración del programa eco.
Consejo profesional: Antes de comparar dos modelos, fíjate en si ambos usan el mismo programa de ensayo (normalmente el “eco”). Comparar el consumo del programa rápido de uno con el eco de otro falsea completamente la comparación.
La ficha técnica alojada en EPREL amplía toda esta información con datos que no caben en la etiqueta física, como el consumo en distintos modos de uso o la garantía de disponibilidad de piezas de repuesto.
Por qué se reescalaron las etiquetas y cómo cambian los ensayos
La escala anterior se había quedado obsoleta porque casi todos los electrodomésticos nuevos acababan agrupados en A+, A++ o A+++, lo que dificultaba distinguir un modelo realmente eficiente de otro solo aceptable. La Unión Europea reescaló las etiquetas volviendo a la escala A–G y eliminando esas categorías intermedias, dejando deliberadamente pocos modelos en la clase A para dar margen a que la tecnología siga avanzando.
El cambio no fue solo cosmético. MITECO detalla en su comunicado explicativo que los métodos de ensayo también se modificaron. En lavadoras, por ejemplo, el consumo ya no se mide igual que antes: ahora se calcula sobre 100 ciclos de lavado, un criterio que refleja mejor el uso real a lo largo del tiempo que una medición puntual.
Esto tiene una consecuencia práctica que conviene tener clara:
- Una lavadora que antes era A+++ puede aparecer hoy como clase C o D en la nueva escala.
- Esa reclasificación no significa que el electrodoméstico haya perdido eficiencia ni que se haya “degradado”.
- Simplemente se está midiendo con una vara distinta y más exigente.
- No existe una tabla de conversión directa entre la etiqueta antigua y la nueva.
Si tienes en casa un electrodoméstico con etiqueta antigua, la comparación honesta solo es posible frente a otros modelos con etiqueta antigua, o frente a modelos nuevos consultando su ficha en EPREL para ver el consumo real en kWh, no solo la letra.
Qué electrodomésticos llevan ya la nueva etiqueta y cuándo
El calendario de implantación se organizó por familias de producto, y no todas cambiaron el mismo día.
- 1 de marzo de 2021: entraron en la escala A–G los frigoríficos, congeladores, vinotecas, lavadoras, lavasecadoras, lavavajillas y pantallas, incluidos televisores.
- 1 de septiembre de 2021: se sumó la iluminación, con su propio calendario de reescalado.
- Fases posteriores: otras familias, como aires acondicionados o calentadores, mantienen normativas de eficiencia propias que conviven con el marco general del Reglamento, y se van incorporando o actualizando de forma progresiva según decisiones de la Comisión Europea.
En la práctica, esto significa que al comparar dos electrodomésticos de la misma familia comprados hoy, ambos deberían llevar ya la etiqueta reescalada. El problema aparece cuando comparas un modelo nuevo con uno que lleva años en el mercado o en tu propia casa, donde la etiqueta visible puede seguir siendo la antigua.
Venta online: qué debe mostrar la tienda antes de que compres
Comprar por internet no exime al vendedor de mostrar la información energética. La normativa exige que la clase de eficiencia aparezca junto al precio en cualquier anuncio, catálogo o ficha de producto online, ya sea con la etiqueta completa o con una flecha o icono que remita a esa clase.
Estas son las obligaciones que debes poder comprobar como comprador:
- La clase energética (letra de A a G) visible junto al precio, no escondida en una pestaña secundaria.
- Un enlace o código QR que dé acceso a la ficha de información del producto.
- Que el proveedor (fabricante o importador) haya registrado el modelo en EPREL antes de ponerlo en el mercado.
- Que el distribuidor mantenga esa información actualizada si el fabricante introduce cambios en el modelo.
El Reglamento (UE) 2017/1369 reparte estas responsabilidades entre proveedor y distribuidor: el primero genera la etiqueta y sube los datos a EPREL, el segundo tiene que exhibirla correctamente en el punto de venta, físico u online. Si una ficha de producto no incluye ninguna de estas referencias, es una señal de que el vendedor no está cumpliendo con la normativa vigente.
Cuánto ahorro real cabe esperar y qué lo condiciona
La etiqueta mide eficiencia en condiciones de laboratorio estandarizadas, no en tu cocina ni en tu cuarto de lavado. Eso explica por qué dos hogares con el mismo modelo de lavavajillas pueden registrar facturas distintas.
El ahorro real depende de variables que la etiqueta no puede capturar: la frecuencia de uso, la temperatura de entrada del agua, si el electrodoméstico está bien nivelado e instalado, y el desgaste acumulado con los años. Un frigorífico clase A colocado junto a una fuente de calor o con la junta de la puerta deteriorada puede consumir más que un modelo de clase inferior bien ubicado y mantenido.

Consejo profesional: Revisa los filtros del lavavajillas y las juntas del frigorífico cada pocos meses; son los puntos donde más eficiencia se pierde sin que el usuario lo note.

Aquí es donde entra el papel de un técnico autorizado: ajustar la instalación, comprobar presiones y conexiones, y detectar averías incipientes antes de que disparen el consumo son tareas que la etiqueta no puede prever, por más bien reescalada que esté.
La opinión técnica: la etiqueta no sustituye una buena instalación
Desde la experiencia de servicio técnico, los errores que más disparan el consumo real casi nunca aparecen en la etiqueta. Una instalación de aire acondicionado mal dimensionada, un frigorífico pegado a la pared sin espacio para disipar calor o un filtro obstruido pueden anular en la práctica la diferencia entre una clase A y una clase C.
Los técnicos certificados aplican criterios sencillos para decidir entre reparar o sustituir un equipo:
- Si la avería es puntual y las piezas están disponibles, reparar suele ser más rentable que cambiar el electrodoméstico.
- Si el equipo supera los 10 o 12 años y acumula varias averías, el consumo eléctrico ya suele compensar el cambio por un modelo de clase superior.
- Una medición de consumo real con pinza amperimétrica, comparada con el valor de la ficha EPREL, revela si el aparato está funcionando dentro de lo esperado o si algo lo está penalizando.
Conocer estos matices ayuda a decidir con más criterio que fijándose solo en la letra de la etiqueta. Puedes profundizar en cómo el mantenimiento preventivo afecta a la vida útil y al consumo en esta guía sobre beneficios de reparar a tiempo tus electrodomésticos.
Cómo buscar en EPREL antes de decidir qué modelo comprar
EPREL centraliza la ficha oficial de cada modelo vendido en la Unión Europea, y acceder a ella es más sencillo de lo que parece.
- Escanea el código QR de la etiqueta con la cámara del móvil, o entra directamente en Eprel.
- Introduce la referencia del modelo (aparece en la propia etiqueta) en el buscador de la base de datos.
- Descarga la ficha de información del producto en formato PDF para comparar varios modelos con calma.
- Contrasta los parámetros que realmente importan según tu uso, no solo la letra.
| Parámetro | Por qué importa |
|---|---|
| Consumo (kWh) | Dato comparable solo si el programa de ensayo coincide entre modelos |
| Capacidad | Litros en frigoríficos, kilos en lavadoras, cubiertos en lavavajillas |
| Ruido (dB) | Relevante en cocinas abiertas o dormitorios cercanos |
| Programa de ensayo | Indica si el consumo se midió en modo eco, normal o rápido |
Usa la etiqueta como primer filtro, no como veredicto final
La etiqueta energética resuelve una pregunta concreta: qué modelo consume menos en igualdad de condiciones de laboratorio. No resuelve si ese modelo es el adecuado para tu instalación, tu espacio o tu forma de uso. Ahí es donde el criterio de un técnico marca la diferencia real en la factura, no solo en el catálogo.
Mi recomendación práctica es tratar la letra de la etiqueta como una primera criba: descarta lo peor, prioriza clases altas, y luego valida la elección con la ficha de EPREL y, si hay dudas de instalación, con asesoramiento técnico. El ahorro que promete el papel solo se materializa con un mantenimiento programado detrás.
— German
Dónde consultar la normativa y las bases de datos oficiales
El texto legal completo está en el Reglamento (UE) 2017/1369, que regula el reescalado y las obligaciones de proveedores y distribuidores. Para consultar fichas de modelos concretos, la base pública es EPREL. El IDAE y MITECO publican guías explicativas en español sobre el cambio.
Si buscas cómo mantener alta la eficiencia real de tus equipos día a día, esta guía sobre temperatura ideal para nevera y congelador complementa lo aprendido aquí, y si el interés se centra en iluminación, esta guía técnica sobre eficiencia en lámparas amplía el tema.
Cuando el problema no es de etiqueta sino de rendimiento real, comprobarlo con un profesional evita gastos innecesarios. El servicio de reparación y mantenimiento de electrodomésticos de Serviciodereparacion revisa si tu equipo funciona dentro de los parámetros de su ficha técnica o si una avería está inflando el consumo. Los técnicos, con carnet RITE y autorización del Ministerio de Industria, también atienden instalaciones de aire acondicionado y calderas y calentadores en varias regiones de España, con respuesta en menos de 24 horas cuando la avería es urgente.
Fuentes
- Nota de prensa: nuevo etiquetado energético (La Moncloa)
- La nueva etiqueta energética desembarca el 1 de marzo (IDAE)
- Reglamento (UE) 2017/1369
- EPREL — European Product Database for Energy Labelling
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mejor calificación energética de un electrodoméstico?
La clase A es la más eficiente en la escala vigente A–G, aunque en la mayoría de familias de producto muy pocos modelos alcanzan esa letra porque se reescaló la escala dejando margen para futuras mejoras tecnológicas. En la práctica, las clases B y C suelen representar hoy la mejor eficiencia realmente disponible en el mercado.
¿Qué electrodomésticos deben llevar obligatoriamente la etiqueta energética?
Desde marzo de 2021 la llevan frigoríficos, congeladores, vinotecas, lavadoras, lavasecadoras, lavavajillas y pantallas; la iluminación se incorporó en septiembre de ese mismo año. Otras familias, como aires acondicionados y calentadores, tienen normativas de eficiencia propias dentro del mismo marco europeo.
¿Qué diferencia había entre las antiguas etiquetas A+ y A++?
En la escala anterior, A++ indicaba un electrodoméstico algo más eficiente que uno A+, pero ambas categorías convivían en un rango muy amplio del mercado, lo que dificultaba distinguir modelos realmente destacados. Por eso se eliminaron ambas al reescalar la etiqueta a la escala única A–G.
¿Se puede comparar directamente una etiqueta antigua con la nueva?
No existe una tabla de conversión directa entre ambos sistemas, porque los métodos de ensayo también cambiaron. Un modelo antes clasificado como A+++ puede figurar como clase C o D en la escala nueva sin que eso signifique que perdió eficiencia real.
¿Dónde se comprueba la ficha técnica oficial de un electrodoméstico?
Se comprueba escaneando el código QR de la etiqueta o buscando el modelo directamente en EPREL, la base de datos europea pública de etiquetado energético. Ahí aparece el consumo exacto, la capacidad y el programa de ensayo utilizado para medirlo.